Aire necesita para respirar

Es un sendero muy caminado, embarrado, y yo en patas. Reflexiono una y otra vez si vale la pena ensuciarme. Te pesqué y te lancé al mar para que vuelvas con ellos. A tu lugar, que no sé si te gusta. Podría zambullirme y besarte en el océano. Complicado, pero ¿qué rosa no tiene espinas? Debo ser tu náufrago, y del otro lado de la isla, la arena pide ayuda. Maldita ambivalencia. Los dos me hablan: el blanco y el rojo, el rosa no llegó. No entiendo si sos una ninfa o una «sirenita». Me susurraste al oído y no puedo dejar de pensar en las burbujas que suben, y mi blanca piel que baja.

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